Una marca con tienda online y locales propios invertía en Meta, pero la plataforma solo veía las ventas online. Conectamos las ventas del local y la publicidad empezó a optimizar con el negocio completo.
La publicidad en Meta llevaba gente a los locales: veían el anuncio, iban y compraban en el mostrador. Pero esas ventas no existían para la plataforma. Meta solo contaba lo que pasaba en la tienda online.
El efecto es doble. El retorno informado era más bajo que el real, y el algoritmo optimizaba con datos incompletos: aprendía de una parte de los compradores y no de todos.
Apareció lo que no se veía: 1 de cada 6 ventas generadas por la publicidad se concretaba en el local.
El retorno medido pasó de 9,4× a 11×. No cambió la inversión: cambió lo que se podía medir. Y con más señales, la plataforma optimiza mejor.
Escribime contando cómo es tu operación hoy. Si aplica, arrancamos por un diagnóstico; si no, te lo digo.