Una distribuidora seguía los precios de la competencia en una planilla armada a mano. Construimos un comparador propio que releva solo cada semana y guarda la historia.
Saber a cuánto vendía la competencia implicaba entrar sitio por sitio y copiar precios a una planilla. Era lento, quedaba desactualizado enseguida y los errores pasaban de largo: un ranking llegó a mostrar una suba de más del 1.900% por un dato mal cargado.
Con la planilla no había forma de ver la evolución en el tiempo ni de confiar en el número para decidir precios.
Más de 11.000 precios con dos años de historia, por categoría, sin cargar nada a mano.
Las decisiones de precios se toman con datos de esta semana y con la evolución completa a la vista.
Escribime contando cómo es tu operación hoy. Si aplica, arrancamos por un diagnóstico; si no, te lo digo.